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Qué mirar antes de comprar un coche de segunda mano
La revisión que puedes hacer tú mismo antes de decidirte: papeles, carrocería, mecánica y la prueba en carretera.
Empieza por los papeles, no por el coche
Antes de abrir el capó, pide el permiso de circulación y la ficha técnica. Comprueba que el número de bastidor del papel es el que está grabado en el coche, que la matrícula coincide y que la ITV está en vigor.
Pide también el informe de la DGT del vehículo. Ahí aparecen los titulares que ha tenido, si está libre de cargas y si tiene alguna anotación pendiente. Un coche con una reserva de dominio sin levantar no se puede transferir hasta que se levante.
La carrocería cuenta lo que no cuenta el vendedor
Mira el coche con luz de día y a cierta distancia. Los reflejos delatan lo que de cerca no se ve: ondulaciones en una aleta, un color que no termina de coincidir entre dos piezas, una junta de goma con restos de pintura.
Comprueba que las separaciones entre piezas —capó, puertas, portón— son iguales a los dos lados. Una holgura que se abre hacia arriba en un lado y no en el otro suele venir de un golpe mal reparado.
- Los bajos de las puertas y los pasos de rueda, por dentro: es donde empieza el óxido.
- El desgaste de los neumáticos: si se come un lado, la dirección o la suspensión piden trabajo.
- Que las cuatro ruedas sean de la misma medida y, a poder ser, de la misma marca.
En frío se oye lo que en caliente se disimula
Llega a ver el coche con el motor frío y arráncalo delante de ti. Muchos ruidos de arranque —una correa, un taqué, un turbo— desaparecen en cuanto el motor coge temperatura, y si el coche ya está caliente cuando llegas, esa información se ha perdido.
Con el motor en marcha, mira el testigo de avería y el de presión de aceite. Un cuadro donde no se enciende ningún testigo al dar contacto es tan sospechoso como uno donde se quedan encendidos: puede que alguien haya quitado la bombilla.
La prueba: carretera abierta, no la manzana
Una vuelta a la manzana no prueba nada. Necesitas un tramo a velocidad de vía rápida para notar vibraciones, un par de frenadas fuertes en un sitio seguro y alguna curva para ver cómo se comporta la dirección.
Prueba todo lo eléctrico mientras conduces: aire acondicionado hasta que enfríe de verdad, ventanillas, luces, cámara, pantalla. Una avería de climatizador aparece en agosto, no en la prueba de cinco minutos de febrero.
Y el historial, que es lo que no se ve
Pide las facturas de mantenimiento. Un coche con más kilómetros y su historial completo es mejor compra que uno con menos kilómetros y ninguna factura: sabes lo que se ha hecho y lo que toca.
Si el motor lleva correa de distribución, comprueba cuándo se cambió. Es la reparación que más disgustos da cuando se pasa de plazo y la que más fácil es de olvidar mirar.
Todos nuestros coches pasan una revisión de 120 puntos y se entregan con el historial a la vista y garantía por escrito.
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